lunes, 21 de diciembre de 2015

4 pasos definitivos para eliminar la esperanza en un mal amor

como eliminar la esperanza en un amor dañino

Los 4 pasos definitivos para eliminar la esperanza en un mal amor

¿Llevas mucho tiempo esperando que tu ex, quien fue un patán o una mujer que se aprovechó vilmente de ti, cambie y vuelva arrepentido(a) a tus brazos? Posiblemente sabes que pensar así es ilógico y que nunca sucederá; sin embargo, no nos podemos engañar: Sigues con la esperanza y tienes miedo a que persista dentro de ti por si tu ex decide jugar contigo y no sepas qué hacer para decirle que no.
En este artículo analizaremos lo que es este mal cuando no te sirve para tu proceso de recuperación.

Anatomía de una esperanza perdida

Alicia (cambié el nombre por respeto a su privacidad) fue la lectora que me inspiró a escribir este artículo. Ella me contó su caso y, debido a que realmente estaba comprometida con su recuperación, decidió buscar todos los medios posibles para superarlo. Leyó varios libros de auto-ayuda y, no sólo eso, también asistía a eventos de crecimiento personal que trataban temas de auto-estima y el perdón. De hecho, fue gracias a ella que descubrí que existe una ramificación de Alcohólicos Anónimos exclusivamente para mujeres. Si es la primera vez que escuchas el término que describiré a continuación, y si lo necesitas, probablemente querrás acudir a ello lo más pronto posible, “A.A.R.A”: Adictas Anónimas a las Relaciones Afectivas. (Si te parece que necesitas acudir a uno de estos centros, te recomiendo que averigües por internet dónde está el más cercano a tu casa. Cada vez hay más de estos centros de ayuda).
Gracias a esta lectora que me contaba detalles de su anterior relación pude deducir que la esperanza se transforma en cada etapa de la relación dañina. Es difícil luchar contra ella porque todo ser humano vive de la esperanza; pero una vez que la entiendes se te facilita el proceso.
Cuando una mujer se encuentra con un hombre que no debería ser para ella; lo primero que hace es pensar que mediante su amor y cariño podrá rectificarlo y llevarlo por el buen camino. El tiempo transcurre y eso no funciona; pero las circunstancias se tornan a un giro completamente inesperado: La novia queda embarazada y el tipo inmediatamente la abandona. Pasa el tiempo, él se entretiene siendo el mujeriego de siempre; de vez en cuando aporta algo de dinero a la madre y a la hija. Llega el tiempo en que el tipo se cansa de ese tipo de vida y decide reconquistar a la que abandonó. No podemos juzgarla a ella porque él tipo era el padre de su hija. Tenía derecho a volver; sin embargo, ahora, en vez que ella lo cambiara, la esperanza ahora estaba en que ser padre le hiciera recapacitar y así pudiera ser un “hombre de bien” y se comprometiera verdaderamente a la relación. Pasa el tiempo, el tipo se aburre y nuevamente vuelve a sus viejas andanzas de mujeriego. Se repite el ciclo de que “quiere ser buen padre” otra vez. Pero ella ya estaba asistiendo a una iglesia cristiana y le animaba a que él también lo hiciera para que pudiera cambiar su vida. Él decide hacerlo. El novio parece estar cambiando. Ahora la esperanza se dirige hacia un tercero: la fe religiosa. Debido a que ella ni la paternidad pudieron cambiarlo, ahora quiere creer que la palabra de Dios sí lo hará… Al principio parece surtir efecto: Ahora es más “sincero”, pasa más tiempo con la hija, los fines de semana ya no sale con sus amistades a emborracharse. Pero después deja de asistir a las reuniones y empieza a flaquear. Él viene a ella diciéndole: “Ayúdame que tú eres la que está mejor encaminada por la palabra de Dios. No me dejes caer”.
Ella ya había vivido suficientes decepciones consecutivas como para dar por perdida esta nueva oportunidad. Con esa frase él estaba dando a entender que todo lo anteriormente dicho y hecho era sólo una máscara, que si él recaía tendría el descaro de echarle la culpa a ella de dejarle caer. Además, ella ya no tenía la esperanza inicial de que mediante su poder interno ella lo podría cambiar. Ella sabía que esa estrategia ya no funcionaría.

Quemar las 4 fases de la esperanza

Cuando la esperanza no se va es que en realidad ha pasado a otra faceta, se transformó tal como en el caso anteriormente mencionado. A continuación te presento las 4 facetas. Es importante que quemes cada una de ellas para finalmente no eliminar hasta el último vestigio de esperanza. (En mi libro “7 Pasos para Olvidar un Amor” encontrarás muchos ejercicios que podrán complementar lo leído de este artículo. Te recomiendo que también lo leas para fortalecerte aun más. CLICK AQUÍ PARA MÁS DETALLES).

Fase 1: Esperanza a través del “poder del amor”

Tal vez interiormente, y quizás inconscientemente, tienes implantado la frase que “El amor lo puede todo”. Lo cierto es que el amor es tan sólo un sentimiento que te hace sentir cosas muy agradables. No es tan poderoso cuando se trata de cambiar a alguien que no desea hacerlo o que gusta mucho de su forma de ser a pesar de que eso implique herir a las personas que supuestamente quiere.
Entiende: El amor no cambia a nadie. La persona que necesita un cambio debe hacerlo por su propia cuenta, debe hacerlo por sí mismo, porque realmente le incomoda estar tal como está. Incluso cuando no le gusta su forma de ser, eso no es garantía de que realmente cambie y quiera arreglar todo lo malo que hizo cuando estaba contigo. A veces, por más que tengamos el alma altruista y caritativa, debemos aceptar que hay quienes nunca podrán cambiar. (Y no porque esto sea una realidad en todas las personas, sino porque nos es conveniente y saludable pensar de esta manera).

Fase 2: Esperanza a través de las circunstancias externas aparentemente favorables

¿Tu ex, el patán o la bitch manipuladora, nuevamente está solo o sola porque le acaban de terminar o porque también le engañaron? Ahh… ¡Genial! Es momento de ver la manera de recuperarlo(a), seguramente ya se habrá dado cuenta lo valioso que somos y que realmente no habrá nadie más como nosotros que los quieran a pesar de todo…
También está el caso de que ese ex nos necesite tal vez por una oportunidad laboral, tal vez por un arreglo en los bienes que ambos adquirieron juntos o, como en caso anterior, una sale embarazada y se fuerza el matrimonio prematuro. Ves en cualquier encuentro casual o forzado y suceso fortuito como una puerta entreabierta que “la vida” te está dando para reconquistarlo.
Como no pudimos cambiarlos y hacerles entender que necesitan de nosotros a través del poder del amor interpretamos cualquier suceso cotidiano de la vida como una oportunidad para que esa persona se fije en nosotros. Tan poca es nuestra valía y nuestro amor propio que vemos cualquier oportunidad de recibir aunque sea un poco de atención de esa persona cuando en realidad no ha sucedido nada a favor nuestro. Un sediento en un desierto ve oasis en donde no lo hay.
Bueno, entonces como las circunstancias de la vida no nos da ese favor, acudimos a Dios para que cumpla nuestra esperanza:

Fase 3: Esperanza a través del poder divino

Lo siento; pero Dios tampoco es tan poderoso como te imaginas. Al menos, no cuando se trata de un ex que no te conviene. Él sabe que no es para ti por tanto no obedecerá a tu desesperado capricho a que él o ella cambie. Dios no puede cambiar a quien no desea hacerlo. Deja de estar pidiendo peras al olmo. Que tus oraciones sean para que Él te fortalezca, para que tengas claridad mental y le pidas cosas realmente importantes para tu vida, para que puedas salir adelante sin necesidad de otra persona. Te irá mejor pensando de esta manera.

Fase 4: Esperanza a través del arrepentimiento

Esta es la fase más peligrosa de todas y la que probablemente muy pocas personas logran superar.
¿Has tenido un amigo o amiga que durante varios años estaba sin ese ex que les arruinó la vida y, de pronto, de un momento a otro vuelve con esa persona y están mucho más enamorados que nunca? ¿Cómo se explica un acto tan irracional como éste? Lo que sucede es que la persona dolida tenía la esperanza en que su ex se arrepintiese de todo lo que le había hecho en el pasado. Tenía la necesidad de escuchar, con sus propias palabras, lo muy mal que actuó, que reconocía que fue la mejor opción que dejó escapar y que ahora quiere iniciar una nueva y mejor relación. La fantasía que tanto estaba en su mente por fin se hizo realidad.
No obstante, la realidad es muy distinta a las películas: Por experiencia ayudando a miles de personas con casos similares te puedo decir que 9 de 10 reconciliaciones son frustradas al poco tiempo porque ese ex interpretaba muy bien la carita de perro arrepentido. El “hijo pródigo” se va otra vez pero con una sonrisa malévola por saber que sigue conservando su encanto contigo. (Es más puede que, en ciertos casos, sea un psicópata que todo el tiempo te ha estado utilizando para un fin egoísta. Te recomiendo leer mi anterior artículo en donde hablo mucho sobre este tema. CLICK AQUÍ PARA LEER).

¿Cómo eliminar esta última fase de la esperanza?

Nuevamente no vamos a caer en el error de juzgar a quien se encuentra con esa esperanza porque no todos tienen claro cómo pueden hacer para eliminar ese sentimiento. A veces, por desconocimiento o por creer que se debe luchar hasta el final por amor debido a una serie de creencias erróneas que tiene desde muy pequeño, tiene un programa automático que le obliga a desear reparar algo que no es.
Pero esta última fase de la esperanza permanece en las personas debido a que no han llenado un vacío dentro de sí: el del perdón.
Cuando hablaba con Alicia, la lectora que me contaba las distintas fases de su esperanza, me contó que su esperanza estaba en que él volviese para decirle que realmente lo sentía.
Pero mucha gente tiene a esa persona realmente arrepentida escucha esas palabras de arrepentimiento y no sucede nada como lo es el caso de un amigo que desde hace 2 años quiere pedirle perdón a su ex; pero su odio se ha apoderado de ella con tal fuerza no olvida nada y sigue deseándole todo lo peor… Lo que mi lectora hizo para superarlo fue llevar una terapia exclusivamente del perdón. Ella dijo que mediante eso pudo llenar POR ELLA MISMA lo que tanto esperaba de su ex. Ahora que satisfizo esa necesidad siente que por fin se le fue hasta el último vestigio de esperanza. Ya no espera a que él venga a pedirle perdón; porque ella ya lo hizo en su interior. Por ello se ha librado de ello.

¿Deberías hacer terapia del perdón?

Esta lectora me comentaba el caso de una amiga que asistió a ese taller, pero con las heridas super frescas (hacía una semana que su novio, con quien se iba a casar, le había terminado). Y esta amiga le decía que el taller le hizo sentir mucho peor que cuando había entrado.
Lo que sucede es que todo tiene su proceso. La etapa del perdón hacia la otra persona y hacia uno mismo se encuentra en el final de tu proceso, como cuando casi sientes que lo has superado pero necesitas cerrar algunos cabos sueltos. (El perdón está en el PASO 7 de mi libro).
Por tanto, si te gustaría aprender a eliminar la esperanza, quema cada una de las fases descritas en este artículo y finalmente ve a un taller de perdón o haz terapia enfocada principalmente en el perdón.
Y mientras estás en el proceso inicial de tu proceso de duelo amoroso, te caería bastante bien la lectura del libro “7 Pasos para Olvidar un Amor” para que estés preparado mucho más pronto. Con más de 60 ejercicios encontrarás un libro que te acompañará en cada etapa de tu proceso de recuperación. CLICK AQUÍ PARA MÁS DETALLES DEL LIBRO.
Nos vemos pronto con un nuevo artículo