miércoles, 24 de julio de 2013

Todos los hombres son unos cabrones


Una de mis lectoras me comentó que yo, en mis reflexiones publicadas en mi fan page de facebook, nunca hablo mal de quien debería hacerlo. Y pues como que me he puesto a pensar mucho al respecto y me he dado cuenta que lo que diferencia de mí con las otras páginas o blogs es que no hablo mal de quien rompió el corazón a pesar de ver que las demás suelen echar barro al hombre o sacan frases “motivadoras” con un excesivo orgullo femenino (lo cual va en contra de lo mi método de recuperación, ya que implica bastante humildad).


Y en parte tienen razón cuando tienen el derecho de hablar mal de ellos (siendo yo también hombre), ya que muchas veces hay quienes son capaces de llegar a mentir, ilusionar y enamorar tanto a una mujer con el único fin de tener sexo con ella. Eso nadie te lo va a negar.

Hay hombres que utilizan su encanto verbal para engatusar a mujeres de oído sensible con la única intención de que ellas los mantengan económicamente. Eso tampoco nadie te lo va a negar.

También existe la clase de hombres que, sin razón alguna, jamás sabrán qué quieren de la vida, qué quieren contigo, qué quieren con la otra, qué quieren consigo mismos y aun así estarán jodiéndote una y otra vez cada vez que te vaya bien en una nueva relación, estarán llamándote cada vez que estés a punto de superarlo y de cerrar un ciclo… Eso también es una realidad que muy difícilmente se puede negar.

Y a todas y cada una de las mujeres que han padecido este tipo de relaciones con esa clase de hombres, a todas esas mujeres que han llegado a pensar que “todos los hombres son unos cabrones“, para las que piensan que cada vez hay menos hombres interesados en las relaciones estables como las que vivían nuestros abuelos, para todas esas mujeres que ya quieren sentar cabeza y formar una familia pero parece que no hay ningún candidato o pretendiente que reúna las características necesarias para que sea el futuro padre de tus hijos, aquí les tengo un mensaje muy importante:

¡DEJA DE ENFOCARTE EN LOS CABRONES!

¿Recuerdas a la lectora de quien te mencioné en un principio que me decía que nunca hablaba mal de los hombres? Pues no porque yo sea un hombre me sienta en la obligación moral de defenderlos, por el contrario, hay veces que me sorprende la maldad o la total carencia de principios como la sinceridad de algunos hombres que hacen sufrir mucho a las mujeres.

Aun así no suelo hablar mal por una razón curiosa: Ya que cuando tienes un sentimiento negativo hacia un hombre o varios (deduciendo que “todos también son así“), aún estás conservando algún tipo de lazo hacia esa persona a quien curiosamente quieres olvidar…

¡TU ENFOQUE, TUS ENERGÍAS, TUS MOTIVOS siguen en ese hombre!
Lo peor de todo es cuando llega el momento en que te vuelves a enamorar de otro que te hace creer que sí existen los hombres amables, los que jamás se aprovecharán de ti, llega un mal momento en que la relación empieza a decaer y empiezas a ver lo peor de esa persona y volverás a decir que “todos los hombres son unos cabrones“…

¿Pero sabes qué es lo que pasa en tu mente cada vez que te dices a ti misma ese tipo de frases? Que tu mente empezará a fijarse en aquellas cosas que le parezca igual a los demás hombres. Sin querer tú misma atraerás aquello de lo que curiosamente quieres alejarte.
Una tiene tanto miedo a toparse con ese tipo de hombres, sin querer, te vuelves a topar con uno de ellos.

Pero qué tanto cambiaría si tan solo cambiaras el chip mental, si tan solo modificaras la frase: “Muchos hombres en estos momentos no están interesados en tener nada serio ni conmigo ni con otras, tal vez porque no han madurado lo suficiente o tal vez nunca lo hagan; pero si yo me esfuerzo un poco más podré hallar uno que sí valga la pena ya quenada de lo que verdaderamente valga la pena llega fácilmente“.

Pues claro, tan fácil es generalizar, en vez de decir una frase más realista como la del ejemplo. La gran mayoría de las mujeres prefiere decir “Todos los hombres” en vez  de “Gran parte de ellos”. ¡Qué fácil es caer en la generalización!

Hay mujeres que toda una vida han sido receptoras de lo que la vida le da, en otras palabras, no han hecho más que esperar a que llegue el hombre indicado y, apenas han hecho CERO esfuerzo para entablar ellas mismas la conversación con un hombre a quienes querían conocer. O como mínimo, exponerse a nuevas situaciones sociales para que sean ellos quienes se acerquen a ellas.
Hay muchas mujeres cuya rutina diaria es trabajar de lunes a viernes (y también los sábados) y esperan encontrar a un buen hombre por la noche en la disco (cuando allí se encuentra la cuna de los hombres cabrones).

Muchas esperan que llegue el hombre de sus sueños esperando que llegue un nuevo compañero de clases o de trabajo.

Muchas mujeres esperan que suceda una escena muy parecida a las de Hollywood que por casualidad de la vida, ambos se conocen en plena calle y luego desean salir a conocerse mucho mejor, pero pocas son las que se atreven a hacer un plan para conocer a hombres que valgan la pena.
Hay quienes están tan acostumbradas a esperar que llegue el hombre del que tanto han soñado que debido a la larga espera, se resignan a salir con los que no les interesa tanto, y pues como que ellos aprovechan en engatusarlas verbalmente, se enganchan ante ellos yluego terminan quejándose de que todos los hombres son iguales, o que son unos cabrones. 

Muchas veces no hablo mal de los hombres porque parte de la responsabilidad cae en las mujeres. Cuando hay algún tipo de violencia física de parte de un hombre, pues claro que él tiene la culpa, ha de tener aserrín en la cabeza para hacer eso y probablemente debería ser denunciado, pero cuando se da el caso de que una mujer se deja pegar durante varias ocasiones, a partir de la segunda ocasión ya fue culpa de ella.

Lo mismo también sucede cuando se da una infidelidad. A la primera lo puedes perdonar y reconciliarte con tu pareja porque lo quieres, pero a la segunda vez que te haga lo mismo y lo sigas perdonando, tú sin querer, provocarás que siga con esa misma actitud porque sabe que para la próxima se lo perdonarás fácilmente…

Como bien hemos podido analizar, cuando sucede en pareja, no solo es la culpa de uno, sino de los dos. Por lo tanto allí es cuando yo recurro a la humildad tal como lo dicen en una de las máximas de los alcohólicos anónimos: “Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol (la relación), que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables“.

Por tal motivo, es cierto que hay hombres cabrones, manipuladores, maltratadores rondando por el mundo, pero también si a ésto le sumamos una mujer sumisa, de tradiciones antiguas, que espera depender económicamente de su pareja, pues tendremos una combinación explosiva.
Pero si a partir de ahora, tú como mujer decides GOBERNAR mejor tu vida, ser responsable de cada uno de tus actos y tener la valentía y la humildad de admitir cada uno de tus errores, verás que con el tiempo tu enfoque de clase de hombres empezará a cambiar, y sin querer empezarás a fijarte en aquellos que verdaderamente valgan la pena.

Además recuerda que uno no solo atrae lo que piensa, sino que atraemos al tipo de personas que nosotros también somos.

¿Y tú en qué clase de mujer te quieres convertir a partir de hoy?

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Nos vemos la próxima semana con un nuevo artículo!