jueves, 10 de julio de 2014

Como Ser Fuerte Tras una Ruptura Amorosa

¿Te pasa seguido que a todo el mundo le dices que estás bien tras tu ruptura amorosa pero cuando llegas a casa te pones a llorar peor que un niño porque sientes que no eres capaz de superarlo y aun así sigues conservando esa máscara de fuerte a todo el mundo? Este es un fenómeno que se está extendiendo y en este artículo quiero abordarlo de la forma más concisa y práctica posible:

A medida que nos vamos haciendo adultos, empezamos a ver el mundo desde una perspectiva diferente a cuando éramos niños o jóvenes. Por ejemplo: Cuando éramos pequeños si nos sentíamos tristes, podíamos mostrar nuestra cara llena de lágrimas a cualquier persona sin importar qué pensaran de nosotros, al fin y al cabo nuestros padres podían protegernos y hacernos sentir cada vez mejor. Sin embargo, a medida que íbamos creciendo cada vez nuestras tristezas nos la guardábamos para afrontarlas por nuestra propia cuenta. Si por allí nos rompieron el corazón debido a una ruptura amorosa, al principio puede que tan solo nos mostráramos con el ánimo decaído, pero luego tratamos de que los demás vean que nos está “yendo bien”.

Y esto no tiene nada de malo; sin embargo, sucede algo que puede estar afligiéndonos peor aun. Luego de habernos mostrado fuertes ante el mundo entero y ante nuestro ex, al llegar a casa y al estar en la soledad de nuestra habitación, soltamos a la mujer descontrolada o al hombre emocionalmente inestable que llevamos dentro. Solo porque nadie nos ve, pensamos que no es necesario mostrarnos optimistas, que “nada esa para siempre”; por el contrario: ahora sí podemos dejarnos llevar por nuestra negatividad y nuestra mentalidad derrotista y fracasada, podemos encapricharnos con la vida y desear que el amor de esa ex-pareja vuelva a pesar de que ya murió hace mucho tiempo.

Ahora que nadie nos ve, en vez de recordar todo con objetividad (tanto malos como buenos buenos: para equilibrar la balanza y no hacernos ilusiones), empezamos a recordar solo lo mejor de esa anterior relación, dejamos que la esperanza siga allí y nuestra mente imagina muchas situaciones de cómo recuperar a nuestro ex a pesar de saber perfectamente que nos hace daño.

Al día siguiente, volvemos al trabajo, a los estudios o a cualquier otro lugar y estamos como si nada hubiese pasado la noche anterior. Pero sabemos perfectamente que cuando volvamos a casa, retomaremos el mismo ciclo de lloriqueo.

Hay algo que debes comprender en estos momentos: Sí, está bien que llores todo lo que tengas que llorar para que te puedas desahogar completamente de la ruptura amorosa. Es normal que tu estado anímico esté bajo y que apenas tengas ganas de hacer tus deberes. Tampoco podemos juzgar el hecho de que tengas que mostrar tu mejor semblante para que puedas proseguir con tus actividades en el mundo que te ha tocado vivir. Sin embargo, debes comprender que hay cierto límite para esas lágrimas. Luego de determinado tiempo, debes parar y, a pesar de que se te vengan las ganas de rendirte, esta vez ya no tienes que permitir que esa negatividad siga echando raíces.

Esto implica trabajar la congruencia interna y externa: Del mismo modo en que al mundo le muestras que te estás recuperando, que estás teniendo pensamientos más positivos, también mostrarte a ti mismo que esa es tu nueva realidad, debes impedirte a ti mismo pensar lo contrario.

CONGRUENCIA ENTRE TUS ACTOS Y TUS PENSAMIENTOS: ¡Lo que piensas debe estar a la misma altura de tus acciones!

Además la congruencia no solamente se resuelve con modificar algún pensamiento o mal hábito, sino más bien con un cambio total de tu estilo de vida.

Por ejemplo: Si tu nuevo pensamiento es “Mi vida es mejor sin ti”, también actúa como tal llenando tu agenda de actividades divertidas y estimulantes, mirando los nuevos pretendientes que están detrás de ti, planeando un viaje a solas o con tus amistades. Haz que tu mente palpe esa nueva realidad, así naturalmente tus acciones reforzarán ese pensamiento.

Sería el colmo decir “Mi vida es mejor sin ti” cuando llevas meses sin salir de la rutina y tu vida, por el contrario, está mucho más aburrida que cuando estabas con tu ex.

Si piensas “Yo soy una persona valiosa y merezco que alguien me ame por como soy sin pretender exigirme cosas que no pueda realizar”, entonces júntate con personas que, efectivamente, te quieran tal como eres. Ellos se encargarán de que poco a poco refuerces ese mensaje.

Sería el colmo pensar que “vales mucho” cuando todos los días estás en un trabajo donde el jefe te trata mal, tus padres no hacen más que criticarte por tu fracaso matrimonial y tus antiguas amistades solo acuden a ti para pedirte dinero prestado.

Lo mismo también sucede con las canciones. Si realmente quieres ser fuerte tras una ruptura amorosa, debes escuchar canciones que vayan de acuerdo a esta forma de pensar. Si escuchas canciones de desamor, canciones tristes, estos le enviarán mensajes incongruentes a tu cerebro y seguirás sin recuperarte completamente.

Recuerda: No solamente se trata de pensar que eres, sino también actuar en base a lo que eres.

Espero que te haya servido este concepto para como ser fuerte tras una ruptura amorosa. Eso se trata de cuidar tus pensamientos, tus hábitos y hasta tu estilo de vida en general.

Si quieres superarlo, debes actuar y pensar como alguien que ya ha superado una ruptura amorosa.

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